Huida a ninguna parte

Relato seleccionado en el concurso de relatos #HistoriasdelaHistoria organizado por Zenda e Iberdrola. Puedes consultar los diez seleccionados aquí y los ganadores aquí.

Marco corría a la máxima velocidad que le permitían sus cáligas y las rocas que se acumulaban en la calle, mientras trataba a toda costa de refugiarse de las piedras que llovían del cielo y que le golpeaban sin misericordia ni descanso, cada vez con mayor intensidad. La erupción del volcán había comenzado pasado el mediodía y de forma muy virulenta, aunque ya la tarde anterior Marco se había encontrado con un pastor de cabras, que solía acompañar a su rebaño por los campos vecinos a la falda del Vesubio, y quien le había advertido que la montaña se estaba despertando y que era mejor que se fuera cuanto antes de allí. Marco, que no creía en supercherías, ignoró las palabras de advertencia del viejo y continuó su camino en dirección a Pompeya. Llevaba demasiadas jornadas de camino a pie desde Roma como para regresar ahora, cuando tenía a la vista los tejados de su ciudad natal.

En esos instantes, mientras volaba por las calles de Pompeya, recordó las proféticas palabras del hombre. Pero, aunque sentía un miedo atroz que le atenazaba el estómago por la situación en la que se hallaba inmerso, lo que más desasosiego le causaba era no poder encontrarse junto a su amada en aquellos momentos tan trágicos y aterradores. Deseaba estar en su compañía con auténtica desesperación. Por fortuna, ya alcanzaba a ver la hacienda de su querida Alejandra. Sólo le faltaba salvar los últimos metros, sorteando la lluvia de ceniza y piedra pómez, y estaría a salvo. Apretó un poco más el ritmo, mientras resollaba como un caballo agotado que se ha pasado el día galopando por el campo. De un manotazo, apartó unas gruesas gotas de sudor que le resbalaban por la frente y que se le metían en los ojos, que le escocían y le impedían ver con claridad. Tenía su objetivo casi al alcance de la mano, a unas escasas docenas de pasos.

Fue en ese intervalo cuando comenzaron a caer piedras de un tamaño mayor, aunque él estaba tan concentrado en llegar a la casa de Alejandra que ni siquiera fue consciente del momento en el que las primeras rocas comenzaron a golpearle la espalda con tanta fuerza, que lograron hacerle perder el equilibrio. Se cayó al suelo y trató de incorporarse otra vez, ignorando por completo los cortes sangrantes que la piedra abrasiva le había causado en piernas, brazos y espalda. También tenía una brecha en el cabeza por la que le manaba abundante sangre que se deslizaba por el cuello, viscosa y caliente, y empapaba su ropaje, pero ni tan siquiera esta enorme herida hizo que su determinación se viniera abajo ni un ápice.

Hizo un último acopio de fuerzas y corrió de nuevo, con los ojos entrecerrados para evitar que la fina ceniza que flotaba en el ambiente lo cegara. Cuando estaba a punto de alcanzar su destino, a escasas zancadas del portal, un silbido comenzó a sonar sobre su cabeza y fue en aumento con extremada rapidez. Marco se detuvo, sobrecogido. Algo en su interior le dijo que no debía dar un paso más, que su empeño ya era inútil. Se dejó caer de rodillas en el suelo cubierto de cenizas de su querida ciudad, a la vez que una aterradora sombra crecía sobre su cabeza, como un oscuro abismo que acudiera a su encuentro a velocidad indescriptible, mientras el ruido agudo aumentaba hasta hacerse insoportable y se le echaba encima. Tras esto, se sintió aplastado por la fuerza de la mano de un gigante y después todo se volvió oscuridad.

Imagen de ELG21 en Pixabay                             

3 respuestas a “Huida a ninguna parte

  1. Pedro Ruiz Rebollo septiembre 28, 2021 / 8:37 am

    Buen relato. Desgraciadamente muy de actualidad

    Le gusta a 1 persona

    • ignaciocortina septiembre 28, 2021 / 10:53 am

      Pues sí, la verdad es que ha sido una coincidencia.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s