¡Me voy de vacaciones!

Este verano está siendo el más emocionante de toda mi vida, sin lugar a dudas. Debéis saber que vivo a orillas del Cantábrico, donde los días de invierno son grises y lluviosos y el mar suele estar enojado casi siempre, como si estuviera a punto de liarse a golpes con la accidentada costa. Además, hace frío una buena parte del tiempo. Pero es la tierra donde he nacido y la adoro, aunque haya decidido cambiar de aires por el momento y es que, después de mucho tiempo de espera, por fin me he venido de vacaciones al sur, para alejarme durante unos días de la rutina: ha estado cayendo agua todo el mes de junio y ya se hacía muy pesado ese clima tan tristón, tan propio del norte por más que parezca un desgastado cliché.
Así que, cuando anteayer llegó el momento de partir, apenas conseguí disimular de mala forma mi alegría: por fin iba a disfrutar de unos días de sol y secano. Así son las cosas de raras: los que vivimos en la costa queremos irnos al interior y los que viven en el interior se mueren por venir a la playa. Y es que el mundo está mal repartido.
Llegué a Madrid después de un largo (aunque bastante cómodo, la verdad sea dicha) viaje. Entramos por la A6 y pude ver a lo lejos el perfil de la ciudad, con esas torres enormes presidiéndola desde uno de los extremos, muy cucas ellas. Y altísimas, casi se pierden entre las nubes. Me pregunto cómo será la vida en su interior. Después, hemos seguido por la M30 hasta meternos en el casco urbano, donde pasamos por un montón de calles, mientras esquivábamos vehículos que parecían emerger desde todos los lados, hasta que hemos conseguido llegar a mi alojamiento vacacional después de tan largo periplo.
La verdad es que cuando he visto el cuchitril que me esperaba se me ha caído el alma a los pies: es un piso patera donde nos amontonamos por lo menos doce. No es muy amplio, vaya, aunque supongo que aquí en la capital el precio por metro cuadrado es tan elevado que uno no puede exigir (o permitirse) mucho más. Pero no me parece bien que se juegue así con las ilusiones de una, porque ya voy teniendo una edad y no me gusta que me engañen. Al menos, estaré entretenida mientras contemplo el trajín de la gente desde mi habitación. Hay muchas personas por aquí, parecen todas bastante estresadas, siempre corriendo de un lado a otro, sin detenerse a contemplar el paisaje más que un par de minutos. ¡Ah, la ciudad y sus prisas!
De vez en cuando, alguien señala en nuestra dirección y una de mis vecinas se va con la persona que la elige, muy contenta. A lo mejor les han encontrado un hotel mejor, de esos con piscina en la azotea y spa. De todas maneras, pienso poner una reclamación a la agencia de viajes porque me siento un poco engañada, no se vayan a pensar esos tipos que todo el monte es orégano y todo vale.
Espera un momento: un señor acaba de apuntar con su dedo, primero hacía el cartel con el nombre de nuestro hotel («Langostas del Cantábrico. Oferta. Cocidas en treinta minutos.» dice el rótulo) y después me ha señalado a mí. En seguida me han sacado del piso, para llevarme a otro más grande, casi parece un palacio de lo enorme que es. Noto que hace un poco de calor aquí, pero supongo que será que no han conectado el aire acondicionado. La verdad es que me siento muy contenta porque seguro que este señor tan amable me lleva a conocer la ciudad. Se ve que es una buena persona. ¡Qué calor hace en este sitio que me han dejado! Espero que no se haya estropeado el aire acondicionado porque me han dicho que los veranos en Madrid son terriblemente calurosos. Ya estoy deseando visitar el estanque del Parque del Retiro, donde me aseguran que viven unas carpas enormes. Después, estaría bien acercarse a ver algún museo, para ver algunos cuadros famosos. ¡Madre santa, qué calor más insoportable hace aquí dentro! Como no pongan en marcha el aire acondicionado me va a dar algo…

2 respuestas a “¡Me voy de vacaciones!

  1. marlonlealh julio 6, 2021 / 4:42 pm

    yo quiero saber mas tarde en que termina lo del aire acondicionado LOL. Saludos

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    • ignaciocortina julio 6, 2021 / 8:59 pm

      Pues me da la sensación que la situación de esa langosta ya no la resuelve el aire acondicionado… ¡Gracias por tu tiempo y el comentario!

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